DIOS Y EL ESTADO
¿Qué es la autoridad?, ¿Es el poder inevitable de las leyes naturales que se manifiestan en el encadenamiento y en la sucesión fatal de los fenómenos, tanto del mundo físico como del mundo social?, En efecto; contra esas leyes, la rebeldía no solo es prohibida, si no que es imposible. Podemos desconocerlas o no conocerlas siquiera, pero no podemos desobedecerlas, por que constituyen la base y las condiciones mínimas de nuestra existencia; nos en vuelven, nos penetran, regulan todos nuestros movimientos, nuestros pensamientos y nuestros actos; de manera que aun cuando las queremos desobedecer, no hacemos mas que manifestar sus omnipresencia. Frente a las leyes naturales no hay para el hombre mas que una sola libertad posible: la de reconocerlas y de aplicarlas.
Los idealistas modernos entienden la autoridad de una manera completamente diferente. Aunque libres de las supersticiones tradicionales de todas las religiones positivas existentes, asociación, sin embargo, a esa idea de autoridad un sentido divino, absoluto. Les parece, sin duda , que , para gozar de una mayor autoridad entre los hombres, las ideas y las cosas humanas deben ser revestidas con una sanción divina, proclamar como divino todo lo que se halla grande, justo, noble, bello en la humanidad, es reconocer, implícitamente que la humanidad habría sido capaz por si misma de producirlo. Desde el momento que dios, el ser prefecto y supremo, se pone frente a la humanidad, los intermediarios divinos, los elegidos, los inspirados de Dios salen de la tierra para ilustrar, para dirigir, y para gobernar en su nombre a la especie humana. ¿No se podría suponer que todos los hombres son igualmente inspirados por Dios? Entre la iglesia y el Estado, en esta nueva organización (Estado), como todas las organizaciones políticas antiguas, como en los preámbulos de los decretos imperiales de Napoleón III, sobre la voluntad (ficticia) del pueblo; la iglesia no se llamara ya iglesia, se llamara escuela. Pero sobre los bancos de esa escuela no se sentaran solamente los niños; estará el menor eterno, el escolar reconocido incapaz para siempre de sufrir sus exámenes, elevarse a la ciencia de sus maestros y de pasarse sin su disciplina: El Pueblo. El Estado no se llamara ya monarquía, se llamara república, pero no dejara de ser Estado, es decir una tutela oficial y regularmente establecida por una minoría de hombres competentes de hombres de genio o de talento, virtuosos, para vigilar y para dirigir la conducta de ese gran incorregible y niño terrible: EL pueblo. Los profesores de las escuelas y los funcionarios del Estado se llamaran republicanos serán pastores y el pueblo un rebaño. Cuidado con los esquiladores (trasquiladores de pieles) por que allí donde hay un rebaño, habrá también esquiladores de rebaños.
Estas líneas son una reflexión y una alternativa mas para ver las cosas, las cual es presentada por el filosofo ruso Bakunin (1814-1876), quien dedico parte de su vida a analizar desde el materialismo (forma de pensar en base a un hecho o cosa medible), de cómo debería funcionar una sociedad. Creía en la igualdad social era posible sin Estado pero con especialistas en cualquier actividad humana de beneficio. Sin lugar a duda debemos dar razón a este intelectual cuando afirma que para comprender nuestro mundo deberíamos fijarnos en la ciencia de cualquier tipo para buscar una explicación. El filósofo atribuye a Dios, El Estado y la Propiedad que era dominada por una minoría como la culpable de juzgar y elegir el destino de miles de personas. Recordemos que es de sensato ver, leer y escuchar las alternativas que nos ofrece nuestra sociedad para buscar la mejor explicación.







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